domingo, 31 de marzo de 2013

Capítulo 4

¡¡Hola tributos!! Quiero deciros que siento la tardanza con este capítulo, pero he tenido que estar toda la semana santa estudiando, porque, aunque parezca mentira, soy muy mala estudiante y me han quedado 7, y mis padres que son superestrictos me han castigado sin ordenador, sin movil y si salir, o sea, me han dejado totalmente incomunicada.
Pero bueno... ya vale de leer mis tonterías y leed el capítulo 4 que es un poco largo, espero que os guste. :) 



Me despierta un grito de Finnick Jr., son las nueve, me levanto de la cama y veo que está sentado delante la puerta, está temblando.


- ¿Estás bien Finnick? - le pregunto sentandome a su lado.
- Hoy es la cosecha... - dice mirandome, parece que va a llorar - tengo miedo.
- Tranquilo, tu no vas a salir, y si sales, ya te he dicho que Austin se va a presentar voluntario para que no tengas que ir. - le tranquilizo, y le abrazo.
- ¿Me cantas?
- Claro. - sonrío - ¿Cual quieres que te cante?
- La que me compusiste.
- Vale - sonrío y empiezo - Me preguntaba, cómo sería besarte, cómo sería llamarte, cómo sería llevarte, de la mano a nuestro parque. Y me preguntaba, si jugarías al fútbol como él, si te parecerías a mí, y si ella te cedería su dulzura también. Ahora lo sé, sólo pregunto el por qué, cómo en apenas segundos, cuando te vi la cara, te comencé a querer. Y sólo tú... Haces que llore riendo, haces que ría llorando, y me pregunto cómo algo tan pequeño puede invadir la caja de mis recuerdos, los que ya apenas recuerdo si tú no estás en ellos... Sólo tú. Y después de un tiempo, ya pronunciabas mi nombre, yo a todos se lo contaba, para mí era importante. Y también, me encanta dormir contigo y que a mitad de la noche, sean las 3 o las 5, busques siempre en mí cobijo. Porque sólo tú... Haces que llore riendo, haces que ría llorando, y me pregunto cómo algo tan pequeño puede invadir la caja de mis recuerdos, los que ya apenas recuerdo si tú no estás en ellos... Sólo tú... Y como ya sabes, ABBA te escribió una canción, pero ninguno de ellos, te quería como yo. Porque sólo tú... Haces que llore riendo, haces que ría llorando y me pregunto cómo algo tan pequeño puede invadir la caja de mis recuerdos, los que ya apenas recuerdo si tú no estás en ellos. Sólo tú, le das sentido a mis sueños y haces que ría llorando, y me pregunto cómo algo tan pequeño puede invadir, la caja de mis recuerdos los que ya apenas recuerdo si tú no estás en ellos. Sólo tú...

Se a quedado dormido, le cojo en brazos y le tumbo en la cama. Me visto rápido, con unos pantalones cortos, una camiseta de hombreritas blanca, una camisa verde y mis vans verdes. Bajo corriendo y me hago el desayuno. Cuando termino recojo la pila y limpio la cocina. 


- ¿Qué haces despierta tan temprano? - me doy la vuelta y veo a mi madre sentada en el sofá.
- Nada... que Finnick Jr. ha tenido una pesadilla. 
- Pero si le acabo de ver durmiendo.
- Ya... le he cantado y se a quedado frito.
- Vale, ¿que vas a hacer ahora? 
- No sé, había pensado en ir a ver a Prim y hacerle compañia.
- Me parece genial, de todos modos, sabes que ella seguro que sale como tributo.
- Sí, por ser la hija de los que hicieron que el capitolio callese, y nosotros también saldremos, por ser los hijos del gran Finnick Odair.
- Bueno... - baja la cabeza - venga, vas a perder el tren, y sabes que te quiero en casa a la una, para comer y luego ir a la cosecha.
- Vale mamá - la doy un beso en la frente y me voy.

Salgo de casa, y cuando llego a la plaza donde se celebrará la cosecha, y me encuentro con Prim y Austin.

- Hola - digo abrazando a los dos.
- Hola ¿qué tal estás? ¿has dormido algo? - me pregunta Austin.
- Sí tranquilo, estoy genial. ¿Y vosotros?
- Bien, ya sabía que me iba a tocar ir a los juegos. - dice Prim sonriendo.
- Y a mi también me tocará. Así que nos podríamos aliar.
- Bueno, chicas, vamos al bosque. Allí podremos hablar sin que nadie mas que nosotros se entere de lo que hablamos.
- Cierto. - dice Prim.

Vamos de camino al bosque cuando...

- ¡¡ALTO!! - nos giramos y vemos a un chico alto, moreno, y con unos ojos verdes que hipnotizan.
- ¿Robbin? - pregunto algo desconcertada.
- El mismo que viste y calza. - sonríe y se acerca - ¿Sabéis que desde que el Capitolio a vuelto la cerca está encendica las 24h?
- Si, seguro. - dice Austin algo molesto.
- Sí, y esta vez es de verdad, mirad. - coje una hoja de un árbol que hay cerca, la ata a una piedra y la tira contra la valla. - ¿Veis? - salen chispas de la valla y la hoja está calcinada.
- Menos mal que has aperecido y nos has avisado. Por cierto, me llamo Prim, soy la hija de... - Robbin la interumpe.
- Eres la hija de Peeta y Katniss, y tienes un hermano pequeño que se llama igual que mi padre.
- ¿Eres el hijo de Gale Hawthorne? - pregunta Austin.
- Sí, ¿y tú eres hijo de... ? - pregunta Robbin.
- Soy el hijo de la hermana de Glimer, me llamo Austin.
- Yo soy Robbin, como ya sabeis. - sonríe y mira el reloj. - Es tarde, me tengo que ir. 

Robbin se va y nos quedamos los tres solos, pensando en lo que hacer.

- Robbin tiene razon, es tarde, son casi las doce y yo tengo que estar en casa a la una, el tren sale a y cuarto, así que me voy llendo.
- Te acompañamos. - digo y nos ponemos en camino.

Llegamos a las doce y cuarto a la estación, Prim se sube y se va. Austin y yo volvemos a la plaza de la cosecha a la una menos cuarto.

- Bueno... me voy a casa. - dice Austin dandome un abrazo - Te veré en la cosecha.
- Vale, adios. 

Vuelvo a casa a la hora exacta que me dijo mi madre. Finnick Jr. está sentado en el sofá viendo Bob Esponja y mi madre está haciendo la comida. La hora siguiente pasa sin novedad, y llega la hora de la cosecha. Me voy a mi habitación y me pongo mi vestido azul con mis manoletinas blancas y voy con mi hermano a la plaza, él se coloca en la octava fila, la de los niños de 11 años y yo en la de las chicas de 16 años.
Una mujer no muy mayor, de unos 28 años, de pelo azulado, y con un vestido verde muy llamativo con una flor azul en la cadera. Se acerca al micrófono y empieza a hablar.

- Hola queridos ciudadanos del distrito 4 de Panem, mi nombre es Greslyn Waleks, y soy la única que os ayudará a conseguir patrocinadores, ya que no tenemos ningún mentor en estostiempos. Y habiendome presentado y haberos contado lo del mentor, empecemos con la selección de tributos, y como es habitual en el Capitolio, las damas primero. - se acerca a la urna y saca un papel, vuelve al micro y dice - Samantah Nicols.

Es la hermana pequeña de Austin, hoy es su cumpleaños, que mala suerte, la niña avanza despacio...

- Me presento como tributo. - digo en un intento de devolverle el favor a Austin.
- Oh, muy bien querida. Acércate. - dice Gresly Waleks.
- Vete a tu sitio - le susurro a Samantah, ella obedece como una niña buena.
- Muy bien querida, ¿cómo te llamas? - pregunta con curiosidad.
- Katia Odari.
- Oh... la hija de Finnick. - dice asombrada - muy bien, quédate aquí que te voy a buscar el nombre del otro tributo. - Va a la otra urna y sin pensárselo dos veces saca el primer papel que ve, vuelve y dice - Austin Nicols.

Austin se acerca sereno, como si fuera lo que siempre quiso, sube y Gresly Waleks nos hace la señal para darnos la mano, y en vez de eso, nos abrazamos y entramos en el ascensor que nos llevan a las habitaciones para despedirnos de nuestros familiares. A mi me meten en la habitación de la derecha y a Austin en la de la izquierda.
Llevo bastante tiempo sola, pensando en la locura que he hecho, pero lo he echo con buena voluntad. En el momento en el que iba a salir, mi hermano y mi madre aparecen y me abrazan. El agente de paz que les a acompañado se queda en la puerta.

- ¿Por qué te has presentado como voluntaria? - me pregunta Finnick Jr. sollozando.
- Porque solo tiene 11 años, y no podría luchar contra los demás tributos que seguro que son mayores o igual que yo. - digo abrazándole.
- Bueno... Finnick ya sabes que tu hermana tendría que ir igualmente. Piensa que si hubieses ido tú, tu hermano no podría ir a ayudarte, por eso se a arriesgado y a salvado a Samanrah.
- Se acabó el tiempo - entra el agente de paz y se los lleva.

Poco tiempo después Samantah y su madre aparecen, me dan las gracias y me dan una bolsa llena de galletas de chocolate, mis favoritas. Antes de irse, Samantah me da un anillo plateado con un sinsajo, pero antes de darle las gracias se va.
Gresly Waleks entra en mi habitación y me lleva junto a Austin, no nos dejan hablar y nos llevan a la estación.
Gresly Waleks me lleva a mi vagón, me deshago la trenza, me quito la ropa y me meto en la ducha. Tardo un poco en saber cuales son los botones que tengo que apretar, me ducho en cinco minutos, salgo de la ducha, estoy cansada, me pongo un camisón, me tumbo en la cama y no tardo nada en dormirme.

4 comentarios:

  1. Hola!
    Me encanta tu blog ;)
    hoy me leí todos los caps
    y espero que continues

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